¡Bravo! ¿Cuál fue la primera emoción que te invadió al cruzar la meta en Courmayeur?
Esta carrera en dúo fue una apuesta fuerte. ¿Qué recuerdan, tú y tu compañero, de esta experiencia compartida?
¿Qué recuerdo de ello? Primero, que es muy agradable, para romper la monotonía del ultra, tener un compañero con quien hablar. Luego, el hecho de ser dos nos ayuda a tomar mejores decisiones sobre la gestión de nuestra carrera: tiempos de parada, posibles problemas materiales, cuidados preventivos a realizar, barreras horarias. En resumen, compartimos lo que nos parece importante.
¿Hubo algún momento memorable —divertido, difícil o inesperado— durante esos 130 km?
Pero aun así, mencionaré el paso por el Col de Malatrà, el último a cruzar antes de descender a Courmayeur. Ya es bastante técnico y aéreo. Hay que mantenerse atento cuando ya estamos mucho menos lúcidos. Una vez arriba, ya es una primera liberación, aunque queden entre 3 y 4 horas de descenso hasta la meta. Entre gritos de alegría (e incluso lágrimas de alegría para uno de los competidores que nos precedían), es un momento cargado de emociones. ¡Sabíamos que nos convertiríamos en semigigantes!

¿Cómo reaccionó tu cuerpo (y tu mente) después de varios días de esfuerzo? ¿Cómo te ayudó COOKNRUN? ¿Cuál es tu primer deseo ahora?
En cuanto a la nutrición en ultra, la calidad de los avituallamientos estuvo a la altura de la reputación de los italianos y de esta carrera: sopas, pastas y embutidos italianos fueron nuestros mejores aliados. Obviamente, llevaba mis barritas energéticas COOKNRUN en la mochila para paliar posibles antojos y momentos de bajón. ¡Gracias a COOKNRUN por este valioso apoyo!
Si tuvieras que resumir este TOR Dret en tres palabras, ¿cuáles serían?
¿Por qué no volver, y esta vez convertirme en un Gigante 🇮🇹
Fotos ©https://torxtrail.com/ / ZZAM Agency - Ph. Roberto Roux / ZZAM Agency - Riccardo Cabella